Pedro
Galli
(Veinte poemas desesperados)
“Volverán
las tupidas madreselvas
de tu jardín, las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más
hermosas,
sus flores abrirán.”
(Gustavo
Adolfo Bécquer)
(V.)
tu
cuerpo me gusta.
la
forma que persigue
es
no forma. sabiéndose
mutable
en la extensión.
si
verte así adornada
de
ríos en la espalda.
toda
inundación
supone
un riesgo.
(N.)
me
des un indicio
si
te ando buscando
desde
que tengo
olvido
(N.)
si
tu olor me atrae
te
salgo a cazar
no
ser presa fácil
cambiarse
de piel
o
hacerse bruja
con
ojos de otra
engañar
al hambre
pero
no a la sed.
(V.)
si
amar es un juego
yo
quiero jugarlo
contigo.
si pierdo:
no
pido revancha.
(B.)
por
qué temblor
te
hallé. volcán
que
ni lloviendo
a
mares se apaga.
(B.)
sos
el contenido que
se
sale de la forma
viniste
a ser alondra
en
este valle cruel.
(P.)
es
inevitable
la
tormenta
si
tus bravos
ojos
negros
me
atraviesan
use
gafas
o
antiparras
de
soldar.
(C.)
no
recuerdo
si
tus ojos
eran
miel
o
almendra.
(C.)
comeré
de tu hierba y sabré
que
existo en tu hermosura.
desde
el tiempo al espacio
donde
siempre nos supimos.
(S.)
me
quedo
temblando
en
el núcleo
lleno
de tu sal.
(Y.)
besos
que se rompen
en
el tajo de la boca.
el
látex exterior tapa
sólo
la humedad.
(C.)
celebré
tu flor
ardiendo
por salir
al
sol como cada
día
nace el cielo.
(E.)
dueña
de mis ojos
debí
suponer que
tarde
o temprano
serías
mía. quizás
no
debí suponer:
la
intuición es fácil
de
manipular si no
hay
sexto sentido.
(V.)
besos
que practico
con
la almohada
cuando
estás
dormida
(V.)
Verte
impresa
en
hoja y piel,
celebrada
por
verbos
y adjetivos.
(V.)
el
tiempo se fue sin nosotros.
subsisto
a este décimo piso.
el
alma es un filo de noche
que
quiere saltar del balcón.
(M.)
Que
tus besos
huelen
a jazmines,
en
plena
adolescencia.
(V.)
alma.
cuerpo. sexo. polen.
se
responden. como
los
perfumes. los sonidos.
los
colores. dijo Carlos
Baudelaire.
vientre. hijo.
madre.
vida. llanto. sol.
se
corresponden.
nacen
para ser.
(G.)
tengo
una espada en mi alcoba.
de
filo abismal. me mira antes
de
cortar. en blandos cabellos
dorados.
seduce mi próxima vida.
me
saca de la soledad. luego
ya
no está. y cuenta me doy
que
a muchos complace.
es
parte del tiempo comprado.
entonces
deseo tener otra
espada
durmiendo en mi alcoba.
de
filo abismal. me mire.
antes
a cortar. en blandos
cabellos
rojizos y le diga que no:
que
no tengo ganas.
(R.)
si
me sonreías
lejos
del jardín
deseando
ser
coartada.
(Libro
Diario no es Poesía)
el
placer si desnuda su cascada
en
el espejo. el reflejo se parece
a
uno mismo. tenga el diablo
en
el alma o en el lápiz.
el
poeta que teje
las
entrañas de este verso
(o
universo) hoy no vende
ni
dice lo que tiene que decir.
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